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Unicaja Costa de Almería jugará su décimo novena final de la Copa del Rey

Los ahorradores vencieron 3-2 a Ushuaïa Ibiza Vóley


La formación inicial pitiusa trajo la sorpresa de la reaparición del opuesto Oliveira, que arriesgó y se rompió, pero cumpliendo su misión durante dos sets de un choque en el que Ibiza no se dejó nada dentro. Después, su segundo opuesto, el tunecino Abdelhedi, se rajó el brazo, necesitando varios puntos de sutura, al chocar con una valla publicitaria intentando una salvada imposible. Había 4-4 en el tanteo del cuarto set, así que es una muestra de la intensidad con la que los ibicencos buscaban su tan ansiada final. Y sí, es obligado comenzar la crónica hablando del adversario, un magnífico Ushuaïa Ibiza Vóley que al final lloró amargamente la eliminación. Su esfuerzo, segundo tie-break consecutivo en pocas horas, su coraje, llevado en todo momento en volandas por su fantástica afición, desplazada en buen número hasta la isla vecina, y su ‘todos juntos’, sintiéndose invencibles por momentos siendo un gran equipo, merecen todo el elogio y el aplauso de Unicaja Costa de Almería.
El planteamiento del choque por parte de Aitor Barreros fue tal cual una ‘emboscada’ en toda regla, sumado a un apagón ahorrador que le costó sufrir lo indecible, pese a que realmente nunca el cuadro balear tuvo opción real de victoria. Los verdes se dejaron ir en el primer set, confiados en su juego, manteniendo la tranquilidad en el desarrollo de un set inicialmente igualado, en el que cogieron la delantera y que se anotaron. La segunda manga tuvo mucho que lamentar, porque se tuvo y malogró un 19-14. Dos rojas a sendos jugadores amarillos supusieron dos puntos a favor, pero con demasiado ‘costo’, porque el ánimo de Ibiza se disparó. La igualada se vio seguida de un dominio claro de los de Barreros, con Unicaja Costa de Almería fuera del partido y sufriendo en medio de la euforia pitiusa, que lo arrolló. El cuarto set comenzó de igual modo, llegándose a un 8-12 con tiempo de Manolo Berenguel, punto de inflexión en el partido. Regresaron los verdes con el saque de Jean Pascal y con el de Hage, y forzaron el tie-break. Sexto jugado y sexto ganado, y a la final.
El máximo anotador del partido fue Pablo Kukartsev, indispensable para la victoria, con 28 tantos en su haber, seguido por Ewert, con 17, mientras que con 16 igualaron Raúl Muñoz y un Hage letal en el desempate, haciendo seis tantos, de ellos nada menos que los cinco últimos, y eso que no se le dio un 15-13 que entró y que habría finalizado el choque antes. La recuperación en el tono de saque fue también clave, con Nassini siendo el más destacado con 4 puntos directos, y dos para Hage y para Jean Pascal, como para Raúl Muñoz. Los números en recepción fueron mejorando para la ‘recuperación’ de una mayor claridad en ataque, con Mario Ferrera siendo el mejor y dando varios tonos más en defensa para levantar a su equipo. En bloqueo brilló también Nassini, con cinco puntos en su cuenta particular para un total de 15, y en el lado ahorrador Kukartsev firmó cuatro. El opuesto tuvo un 56% maravilloso en acierto atacante, con una valoración de +24 porque solo cedió cuatro errores.
El primer set transitó entre igualadas, un pulso sostenido en medio de la tranquilidad ahorradora para buscar la ocasión de hacer el break y tomar ventaja. La primera vez un 13-11, un punto de recepción de Ferrera, que al ser líbero no se le concedió, sino al error del rival. Fran Iribarne hizo dos tantos consecutivos para el 16-12, con tiempo de Barreros, y luego siguió Kukartsev para llegar a un 23-19 que no se iba a desaprovechar. El final se marcó con 25-22 verde. El segundo set se inició de una manera similar, con igualadas que Unicaja Costa de Almería rompió incluso antes que en la anterior manga. El 14-17 dibujaba una marcha similar y se caminaba de un modo seguro hacia el 2-0, pero la intensidad de Ushuaïa Ibiza Vóley se trasladó a una serie de protestas continuas, saldadas con dos rojas para Ramírez y Paquillo Fernández. El efecto fue contrario, con desactivación blanquiverde y huracán de Ibiza hasta un 20-20 que cortó Almansa, pero que tuvo continuidad hasta el 22-25 final, haciendo buena el cuadro pitiuso su segunda bola de set.
El tercer set el huracán ya fue devastador, con nada que contar en positivo, ya que incluso cuando se tuvo la opción de entrar en el partido, tampoco se aprovechó. Se atascó, recordando otros momentos ya vividos esta temporada, una rotación con el saque de un central, Monteagudo, y la distancia amarilla fue siempre enorme (6-9, 8-14 y 11-19). Con 14-19 Barreros pidió tiempo y con él se esfumaron las opciones de remontada a la desesperada, incluso con un saque de Iribarne hubo un segundo toque de Muñoz de antebrazos muy lejos de la red que remató al piso Ewert, al que no se leyó el bloqueo. Set para olvidar, el cuarto, que podía ser el definitivo, pudo ser el último, ya que no había modo de arrancar a Unicaja Costa de Almería. El punto de inflexión llegó con 8-12 abajo y tiempo de Manolo Berenguel. Jean Pascal se fue al saque y revivió a su equipo, pasándose a un 20-16 gracias a un aumento de la confianza y a la suma ‘silenciosa’ de Kukartsev, cerrando el 25-22 final un ace de Hage, que había ido de menos a más claramente.
De hecho, el brasileño fue decisivo en el tie-break, si bien de nuevo pudo brillar la palabra ‘equipo’ para comenzar los desempates como se suele, mandando firmes (2-0 y 4-1). Al cambio de lado de la red se llegó con 8-4 a favor con un bloqueo de Nick Amado y una monumental actitud defensiva, como la de la anterior manga, en la que un pie de Almansa y la condición felina de Ferrera salvaron una situación complicada, una de tantas. Reaccionó Ibiza y niveló la contienda, pero erró en el saque Ewert para el 9-8. Se devolvió en el 10-10, e incluso los pitiusos se pusieron por delante de nuevo con 10-11, igualado por Jean Pascal y extendido por Hage en una indecisión del adversario. Entre ambos aproximaron el final del choque, con el brasileño dando dos bolas de final (14-12) y el mismo aprovechando la segunda, pero se sacó fuera una bola que había entrado. El 14-14 mostró al Unicaja Costa de Almería ‘difícil de matar’, y se mantuvo el tono, con Hage como recurso, para el 17-15 seguido de poca celebración, pese a ser un gran triunfo. De hecho, en el peor partido posiblemente de toda la temporada, y frente a un enorme rival, se había sido capaz de ganar una vez más, y van doce consecutivas. La final, la duodécima de la historia del club, será frente a CV Teruel.