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Unicaja Costa de Almería cae ante CV Teruel en la Supercopa

El equipo verde no sale de la espiral de bajada de rendimiento en el feudo del CV Teruel, no aplica el guion preestablecido y pierde otra final más de la Supercopa, asumiendo un amplio margen de mejora


El típico ‘déjà vu’ de los últimos tiempos. Enorme trabajo desarrollado previamente para luego no exhibirlo en la pista… al menos durante demasiados momentos. La Supercopa se ha escapado tras un set de ‘incomparecencia’, otro de lucha ‘cuerpo a cuerpo’ tras desperdiciar una renta de 15-18 y el último después de mandar por 8-12 pero producirse una desconexión que se ha marcado como el principal tema a tratar en las horas sucesivas, ya dentro de la semana de inicio de la Superliga. Con el ánimo siempre desde la grada gracias a un nutrido grupo de aficionados verdes, Unicaja Costa de Almería flaqueó cuando menos se esperaba, cediendo ante su gran rival de la última década, menos rodado. La lectura positiva se sitúa en lo dicho del arrope de la hinchada y también en las buenas rachas de buen juego sobre las que construir. El sábado aguarda Melilla y no hay tiempo de lamento, sí de creer.
El MVP de la final fue el receptor local Víctor Rodríguez, realmente decisivo en los momentos en los que su equipo lo necesitó, El máximo anotador fue el también local Gavenda, con 17 tantos, siendo de los ahorradores Kukartsev con 13, seguido de Hage con 12. El brasileño fue el referente, intentando tirar del grupo y revivirlo, con puntos de calidad e inyección anímica. Una de las claves del encuentro se situó en la recepción, siendo mejor Teruel en cómputos globales, sumando ocho saques directos ante los tres de los blanquiverdes. Más nivelado fue el número de bloqueos, con 8 para los almerienses y 9 para los turolenses, siendo el más destacado Bugallo con tres e igualando a dos Almansa y Jean Pascal. Más acertado en ataque el que salió campeón, así como en la distribución del juego. El error blanquiverde supuso 20 puntos en total para el CV Teruel.
El primer set vio a un Unicaja Costa de Almería sin entrar en el partido y que vivió lo mismo que en los dos encuentros de la final de la Superliga meses atrás: atasco en una rotación. El colocador Jukoski decidió la manga desde la línea de fondo, con dos tiempos de Manolo Berenguel de por medio, situando el marcador en un 8-1 de impotencia ahorradora hasta el segundo de ellos. Kukartsev cortó la racha con el 8-2, pero era demasiado tarde por la enorme desventaja ante un rival de tanto poder como el naranja. Sí se quiso reaccionar, pero más para crecer en el choque que con ojo puesto en los siguientes sets y uno en la complicada remontada. De hecho, no se logró lo segundo principalmente por problemas en recepción. Sí se tensó algo con Almansa y Jean Pascal protagonizando ataque y doble bloqueo (12-8), pero no había sensaciones completas y Teruel defendió hasta casi lo imposible.
Hage tomó el testigo y apretó hasta un 18-13 que cortó Rivera con un tiempo muerto que devolvió ‘el orden’ establecido hasta ese momento. Dos aces de Gavenda en la recta final fueron testimoniales, para rubricar un 1-0 más claro de lo esperado. En el segundo set el panorama se dibujó de modo distinto en el inicio, marcando que la entrada verde en Los Planos ya por fin se había producido. En ese sentido, inició el camino ganando un rally con bloqueo de Nick Amado, muestrade una mayor y mejor actitud, y el 1-3 llegó con defensa en ‘1’ de Ignacio Sánchez. El 2-5 supuso la confirmación de que Hage quería la Supercopa con un bloqueo en uno contra uno ante Gavenda, pero había mucho que remar. Tan es así que Teruel igualó a 6, 8, 10 y 13 tras ir dos por detrás en todas las ocasiones, con Unicaja Costa de Almería sí centrado en no soltar la delantera en el marcador.
Incluso se fue de tres (15-18), con Kukartsev tirando de inteligencia en sus acciones de la recta final, con Mario Ferrera entrando al saque y provocando un free en el primero, pero con Rivera pidiendo tiempo y metiendo a los suyos en el choque. La primera delantera de los turolenses fue un ace con saque corto de Víctor Rodríguez sorprendiendo (22-21). Tuvo dos bolas de set el cuadro local por los problemas en recepción de los verdes, pero levantaron las dos los chicos de Berenguel (24-24 con bloqueo de Nick Amado). Tuvo contraataque Unicaja Costa de Almería, pero no se aprovechó (24-25), resolviendo con blockout Hage, pero regalando la manga con un error más (25-27), sabiendo que había que tirar con todo lo que quedaba dentro de la espléndida pretemporada que se había cuajado.
La tercera manga comenzó con error de saque y un 3-1 que igualó jugando a dedos Jorge Almansa (3-3). Tocaba tirar de cabeza y demostrar que se es un equipo que se ha hecho para ganar, firmando el capitán un ace para el 3-4. El 5-7 se debió a la buena suerte, puesto que a Jukoski se le escurrió el balón y Hage machacó a dos manos un penalti para mantener la renta que después amplió Amado con un primer tiempo. El 6-10 fue un ace de Kukartsev, que necesitaba regresar al partido y que con su saque permitió la ventaja. De nuevo era cuestión de no regalar. Un gran servicio de Víctor Rodríguez hizo el 8-10 pero Ignacio Sánchez cortó la reacción con una finta. Amado defendió de modo impresionante para permitir el 9-12.Un segundo error de pie estableció el 11-12 y llegó la igualada, otra vez dilapidando una renta considerable, consumada con la tercera falta de zaguero para el 13-12.
El tiempo muerto solicitado por Manolo Berenguel no pudo apartar a Gavenda del saque (14-12). Un error del eslovaco sí lo permitió, pero el equipo se había ido del partido, sufriendo el mismo bloqueo mental de la temporada pasada pese a tener muchos rostros nuevos (18-13). Ereu en el saque hizo el resto para que el hueco se fuese hasta los seis puntos (19-13). Jorge Soriano en pista como colocador, Manolo Berenguel rotó a todos sus jugadores buscando más el mañana de un equipo sin titulares indiscutibles (20-15 con remate de Fran Iribarne). El orgullo verde mantuvo en pie al equipo (22-17) pese a nadar contracorriente demasiando tiempo y no dar la imagen que se había construido con tanto trabajo. El 25-18 llegó con remate de Thomas Ereu y oro año más la Supercopa se esfumó con escaso nivel competitivo de un bloque de nuevo mermado por dos bajas notables y con su opuesto tocado.