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Unicaja Almería se proclama subcampeón de la Superliga de Voleibol

El conjunto verde discute dos sets en el Moisés Ruiz pero acaba pagando caras las importantes bajas ante un CV Teruel muy regular en su juego, concluyendo una gran temporada de manera amarga


Duro de ver, pero el pabellón estuvo prácticamente lleno y la afición se quedó hasta el final arropando a su equipo en los últimos coletazos de un partido que se sabía perdido desde un rato antes. Los hombres en pista murieron con las botas puestas, animados por los que no pudieron participar del juego debido a sus distintas lesiones y dando la cara en una situación muy adversa. Teruel, regular en toda la serie y más fuerte llegado el momento definitivo, tenía la directa puesta hacia el título. Sin restar mérito al mismo, sin tener los de Rivera además ‘culpa’ de las bajas ahorradoras, la disputa por el entorchado de la Superliga seguramente habría sido diferente con un Unicaja completo, más reñida, sin un vencedor tan claro. Pese a ello, los que han sido menos habituales en el equipo titular blanquiverde han dado una gran lección de pundonor, capaces por calidad técnica, pero atorados en la faceta mental.
Con una media de edad muy baja y con dos ‘niños’ que están abriendo la veintena, además de la cantera y almerienses, que ya saben lo que es tener que tirar del carro en una final, el futuro invita al optimismo, porque estas situaciones hacen ganadores y campeones. La temporada del club ahorrador ha sido extraordinaria, con el título de Copa del Rey ganado de manera brillante y entrando en una final muy, muy cara ante un enorme rival como Ibiza. Jugar las finales es el objetivo repetido cada año, y si se ganan, perfecto, pero si no, se cumple con eso tan complicado de mantenerse en la élite nacional durante tres décadas. La derrota en la final, en el contexto en el que se ha producido y ante un gran adversario como ante el que se ha cedido, no debe empañar el brillo de un año meritorio, el primero de la ‘era Manolo Berenguel’.
El máximo anotador del encuentro fue Radunovic con 15 tantos, vital para los suyos siempre, aunque el MVP de la final se entregó a Andrés Villena, cuarto en la lista de puntos junto a Iribarne tras los 14 de Ereu y los 13 de un Borja Ruiz que fue el que tiró de garra para darle vida a Unicaja. Nivelados en los bloqueos, 10 verdes y 11 naranjas, con nada menos que 5 firmados por Iribarne, y en los saques, con cuatro aces cada equipo, ligeramente mejor en recepción fue Teruel. Vistos los números, la igualdad parece patente, pero lo que no se puede cuantificar es el estado mental y en eso los aragoneses estuvieron claramente por encima, malogrando las rachas de los almerienses tirando de paciencia. Tampoco los puntos dudosos sonrieron a Unicaja, con incluso una roja en el segundo set para el 17-19 desde el posible 18-17. Nada estaba de cara, todo parecía estar en contra, y eso espesa la mente.
Así, el primer set fue de inicio fulgurante de los locales, similar al inicio del segundo partido en Los Planos, con un 7-3 y un 8-4, apoyados en el saque de Fayola. Esta vez sí se resistió el tirón de Teruel para llegar el tiempo técnico con 12-10, pero ya perdiendo parte de la renta justo antes de que Miki Fornés entrase en el saque y emulara lo hecho en su propia cancha una semana antes. El central le dio la vuelta al marcador (12-14) y un pulso sostenido por Borja Ruiz hasta el 15-17 con el primer punto polémico. Ereu entró en el saque para hacer un ace y subir el 20-22, y fue entonces cuando la consistencia de Teruel marcó la diferencia hasta tener tres bolas de set (21-24). Unicaja levantó dos y pudo levantar la tercera para alargar la manga, pero cometió un error garrafal en defensa en un free no levantado que mandó el montenegrino Radunovic y que debió ser contraataque para empatar (23-25).
Con ese mal sabor de boca de no haber gestionado bien lo que podría haber sido comenzar por delante, por la ventaja inicial y por el error final, era una losa en el segundo set, que comenzó igualado. Ereu abrió brecha (4-6), así como un error (4-7). Se luchó para igualar (10-10), pero al tiempo técnico se llegó con 10-12 y Teruel se fugó después hasta el 10-15. Entró Fayola al saque cuando peor estaba Unicaja y se hizo la machada de darle la vuelta al tanteo y a las sensaciones (16-15 con dos bloqueos de Fran Iribarne y uno de Borja Ruiz de manera consecutiva). Pero llegado el final de set sucedió exactamente lo mismo, no exento de polémica antes por dos decisiones comprometidas más la referida roja a Iribarne. Se repitió el 21-24 y se levantaron dos bolas de set, pero no la tercera (23-25).
Si la endeblez mental era un peligro, después de esos dos finales de manga no se pudo alzar el vuelo en ningún momento del tercer set. Tras el 1-4, consistente en el saque de Rangel y la eficacia de Radunovic, y el 4-5 con el que Macarro tensó la cuerda, lo demás fue una marcha triunfal de Teruel con una secuencia de cinco y de seis puntos de ventaja que se mantuvo así hasta el final. Como mucho hasta los cuatro la rebajó un Unicaja que dio cancha a todos sus hombres, con Castellano de receptor ante la ausencia de cambio en esa posición porque Fran Ruiz se vistió sin opciones de jugar por su dolencia en la espalda. También se vistió testimonialmente Viciana, que no saltó al campo, viviéndose entonces ese momento doloroso de la afición al tener a sus jugadores haciendo lo que podían para evitar un final que ya era inapelable. No pudo ser y Teruel, con el 19-25, se alzó campeón ante el aplauso del público ahorrador y del suyo propio desplazado a Almería. El voleibol es eso, es deportividad y respeto, y justo es lo reflejado por las dos plantillas una vez acabadas ‘las hostilidades’ sobre la cancha de juego. Enhorabuena a los turolenses.